Más de 120 hectáreas, dedicadas principalmente a la cría de vacuno, son el escenario de las múltiples actividades posibles en este paraje. Con diferencia, destacan las rutas a caballo -tenemos cuadra propia-, la mejor forma de conocer el territorio.
En las charcas de la finca se puede practicar la pesca. Y, si se prefiere, se ofrece participar en las labores agrícolas y ganaderas propias de la actividad diaria de la finca. Se recomienda también el senderismo así como la observación ornitológica, especialmente en épocas de migración.
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