Los griegos, los galos y los romanos conocían el arte de fabricar terrinas y patés y probablemente fueron los primeros en aprovechar los productos del cerdo.
En 1807, la Biblioteca del Convento de Alcántara fue saqueada por soldados de Napoleón, utilizando preciosos manuscritos para la elaboración de cartuchos fusileros.
Entre estos manuscritos se hallaba el recetario donde los frailes, desde hacía siglos, fueron escribiendo las recetas de los patés que aprendían de las cocineras extremeñas, o que inventaban ellos mismos. Este recetario fue a parar a manos de la Duquesa de Abrantes que lo divulgó en París.
"Fue el mejor trofeo, la única cosa ventajosa que sacó Francia de aquella guerra..." |