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Visitar Rocamador es como vivir un sueño. Un antiguo convento franciscano transformado con acierto por Carlos D. Tristancho y Lucía Dominguín Bosé, en lo que se entiende por uno de los hoteles con más caracter del panorama nacional.
El conjunto arquitectónico impresiona y la decoración es del todo original y bohemia.
En pocos lugares podrá descansar en una cama cuyo cabecero sea una roca original, o darse un baño con velas disfrutando del silencio. Mil recovecos donde perderse y disfrutar del servicio personalizado. Aquí todo es natural y las doncellas parecen salidas de un cuento medieval. |